Las tarjetas revolving son aquellas tarjetas de crédito que nos ofrecían gratuitamente los comercios y establecimientos financieros y de crédito para hacer nuestras compras y poder pagarlas en “cómodas cuotas” que uno podía elegir para adecuar a sus intereses o posibilidades, lo cual era un gancho perfecto para captar a personas que estaban pasando apuros económicos o necesitaban poder disponer de dinero de forma anticipada.

Muchas de estas tarjetas eran ofrecidas en stands comerciales que eran colocados directamente en aeropuertos, estaciones y centros comerciales en comercioes y establecimientos financieros de crédito como CITIBANK, WIZINK, CETELEM o a través de centros comerciales como IKEA -tarjeta IKEA FAMILY de SANTANDER CONSUMER FINANCE-, E.F.C.), CARREFOUR (SERVICIOS FINANCIERSO CAREFOUR, E.F.C.), ALCAMPO, GROUPON, CEPSA, IBERIA o directamente las entidades financieras como BANCO SANTANDER con la BOX GOLD o BBVA CONSUMER FINANCE, BANKINTER OBSIDIANA, VISA SABADELL, por poner solo alguno ejemplos.

Con las tarjetas el usuario podía elegir pagar sus compras a principio del siguiente mes o bien fraccionar el pago mediante cuotas mensuales.

Es en este último caso cuando hablamos de las tarjetas revolving ya que la parte de crédito que el consumidor reembolsa al banco cada mes al pagar su cuota mensual vuelve a estar disponible para ser utilizado en futuras compras.

Es decir, el crédito “se renueva de manera automática a su vencimiento mensual, de tal forma que en realidad es un crédito rotativo equiparable a una línea de crédito permanente” (según definición del Banco de España).

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